El virus es el mismo, pero la realidad distinta

La situación que enfrentaremos los ecuatorianos frente a la expansión de la pandemia del coronavirus Covid-19, es distinta a la que enfrentan China, Corea del Sur, Italia o España. El control capaz de ejercer del gobierno central y los gobiernos municipales sobre las acciones y actitudes de los ciudadanos, por ejemplo, no puede ser más diferente dentro de un sistema político autoritario como el chino, del libre y democrático de Ecuador, así vemos cómo entre el domingo 15 y el martes 17 de marzo, los riobambeños salieron a vender o a realizar deportes, pese a las disposiciones de los COE Nacional y Cantonal.

Avance del número de infectados por Covid-19 en Ecuador,
basado en los boletines diarios de la Secretaría de Riesgos

Por supuesto que existen otros elementos diferenciadores en esta problemática: el económico y el idiosincrático. De los primeros, ya nos ocuparemos en otro momento, pues la intención de este artículo es tomar algunas características relevantes del sistema sanitario y la capacidad de movilización de los servicios públicos, como la fuerza pública, de China y Corea del Sur y compararlo con el ecuatoriano, para ver cuáles serán las consecuencias de un crecimiento exponencial del virus.

De las experiencias china e italiana, basadas en el control, está claro que los casos de coronavirus se incrementarían hasta colapsar el sistema sanitario de las naciones afectadas; no así en Corea del Sur, que afrontó la pandemia desde la prevención. Ecuador puede adaptar su actual estrategia a una de estas formas de entender el problema. Por estas razones, cabe estudiar cómo enfrentan hasta el momento dos de los países más afectados por esta nueva enfermedad.

El 17 de noviembre de 2019, en Hubei (China), el paciente uno de 55 años, se contagia de una nueva variedad de coronavirus. El 31 de diciembre del mismo año, se informa a la Organización Mundial de la Salud sobre varios pacientes de Wuham enfermos de neumonía, causado por un virus aún no identificado, razón por la cual, el 1 de enero cierran el mercado de Huanan, debido a la posibilidad de que los animales salvajes vendidos en el lugar pudieran ser la fuente del virus.

Casi dos meses después del primer contagio, el 7 de enero, las autoridades sanitarias chinas confirman que han identificado un nuevo tipo de coronavirus, que inicialmente fue denominado 2019-nCoV, pero que ahora se conoce como Covid-19 y el 19 de enero se produce la primera muerte confirmada de la nueva enfermedad, de un anciano de 61 años.

Con estos antecedentes, China se tarda en implementar acciones drásticas para la contención del virus y no es sino hasta el 22 de enero que cierran la ciudad de Wuhan y China aplica un plan agresivo de contención, de cerrar todos los focos de infección, así como los lugares públicos y limitar a una persona por hogar, cada dos días, para realizar actividades mínimas, como comprar alimentos o medicinas.

Y en cuanto a sistema sanitario, China construyó catorce hospitales para atender exclusivamente a los enfermos, así como readecuar hoteles y edificios vacíos de departamentos. Se desarrolló una aplicación que pronostica el riesgo de contagio de acuerdo a la ubicación del ciudadano y se aplicó tecnología de reconocimiento facial para mantener la obligatoriedad de la cuarentena. Se emitió la disposición de usar mascarilla a todos sus habitantes, debido a que todos los habitantes son potenciales portadores. La telemedicina como estrategia para reducir el número de pacientes en los centros de salud y evitar el colapso del sistema. Los científicos chinos están a la cabeza en publicaciones científicas epidemiológicas y posibles medicamentos. Por último, se realizan exámenes diarios tanto a las personas que presentan síntomas, como para los que presenten riesgos por su contacto con enfermos.

Por otro lado, en Corea del Sur optaron por un camino diferente, después de conocer su primer caso el , cuando actuaron rápida y decididamente. Pero, en lugar de cerrar ciudades y aeropuertos, la prevención fue la estrategia coreana, dedicando sus esfuerzos sanitarios a realizar miles de pruebas diarias sin distinguir entre personas sintomáticas o sanas, sino que optaron por conocer el estado de salud general de la población. Para ello, Corea tiene habilitadas quinientas clínicas ambulantes, que cuentan con suficientes reactivos para diagnosticar el virus, gracias a su preparación desde el año 2015.

Además, adoptaron medidas de información a los ciudadanos, haciéndolos copartícipes y por lo tanto responsables de la expansión o contención de la enfermedad. Como en China, aplicaron la tecnología (polémica) de geolocalización, pero fueron más allá, buscando a todos los posibles afectados, cercanos a una persona contagiada, utilizando información personal de su ubicación. El aislamiento y uso de mascarillas, inclusive dentro de los hogares, fue una de las medidas que respetó la población, con la disciplina que naciones como Ecuador no tienen.

En Ecuador, en cambio, no se conoce la disponibilidad de camas que tiene actualmente el sistema sanitario; el Vicepresidente Otto Sonnenholzner evadió la pregunta que le realizaron durante la entrevista televisiva del 17 de marzo de 2020, lo que constituye el problema principal de la epidemia, que el sistema de salud colapse ante el número de enfermos y los pacientes no puedan ser atendidos, como ya ocurrió en Italia. De acuerdo al Ministerio de salud, están habilitados 27 hospitales para acoger a los contagiados.


Datos tomados del Diario Crónica de Loja en el enlace: https://bit.ly/2TYdNKB

Además, en la misma entrevista, el Vicepresidente señala que el país está abastecido de suministros médicos como reactivos para las pruebas y de implementos de protección para el personal de la salud, inclusive se ha preparado el reabastecimiento gracias a conversaciones con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero a diferencia de China y Corea, mantienen la política de realizar las pruebas únicamente a las personas que muestran síntomas y apenas están habilitados 31 laboratorios públicos y privados para este fin, que son secretos y a los que solo se puede acceder con la derivación de un médico.

Existen nuevas medidas adoptadas por decreto presidencial y anunciadas por el primer mandatario Lenin Moreno, que incluyen el estado de excepción, que implica la restricción de la circulación peatonal y vehicular, el toque de queda desde las 21H00 hasta las 05H00 del día siguiente y se cierran los servicios públicos, excepto los sanitarios, de comunicación o servicios financieros.

Para las autoridades ecuatorianas, la clave es reducir el ritmo con el que evoluciona la enfermedad, lo que se llama “aplanar la curva”, para darle un respiro al sistema sanitario. Sin embargo, de acuerdo a la Dra. Gina Watson, representante de la OPS/OMS en Ecuador, señaló en entrevista televisada del 16 de marzo, que el 80% de la contención depende de la disciplina de los ciudadanos, razón por la cual cabe preguntarse hasta qué punto somos responsables cada uno de nosotros en la futura propagación del Covid 19.


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